Hace un par de semanas me estaba tomando una caña en un chiringuito de Castelldefels después del que probablemente fuese el último baño del 2019, cuando, charlando con mis compañeros de mesa, nos percatamos que todos nosotros (cuatro) habíamos cambiado de trabajo en los últimos 6 años. Pero no hablábamos de un cambio de empresa (me cambio a otra empresa donde me pagan mejor, o donde tengo mejores condiciones, o me echan del trabajo y me voy a otro), si no de un cambio radical: de tipo de trabajo, de sector o incluso de vida.

Los “reinventados”

Os cuento los cambios vitales de los componentes del grupo de menor cambio a mayor cambio:

  • En cuarto lugar Olga, mi mujer, que no ha cambiado de sector pero sí radicalmente de puesto y tipo de trabajo: de planificadora de medios publicitarios a comercial. Ha pasado de tener un trabajo mayormente “de despacho” a estar el 90% del tiempo fuera, visitando a clientes. Ha pasado de tener un salario fijo a percibir una parte del mismo en comisiones. Ha pasado de trabajar bajo la presión de los timings a trabajar bajo la presión de los objetivos. Un cambio, como digo, radical. Pero no era ella la componente del grupo con el cambio de trabajo más rotundo. Vamos con el siguiente.
  • En tercera posición… yo mismo ¿Pensabais que yo sería el que ocupase la primera posición? Es cierto que cambiar de publicista y especialista en redes sociales a Coach es un cambio radical. Pero también es cierto que me estoy moviendo por mi antiguo sector (no en vano me defino como “Coach para publicistas”) y, además, he cruzado los conocimientos adquiridos durante mis años como comunicador con mis conocimientos más recientes como Coach para crear formaciones y talleres especializados, tales como el Training de comunicación para Coaches, Dirección de equipos creativos o el más reciente Internet segura para familias (y después de estos instantes de publicidad, continuo con el post).
  • En segunda posición, nuestra amiga Carole, que ha pasado de ser maestra de niños de primaria a trabajar en Recursos Humanos de una empresa fabricante de armaduras de acero 😳, además de ser la Community Manager y Relaciones públicas del chiringuito donde nos estábamos tomando una cerveza.
  • Y voy con el primer puesto. Seguro que habéis oído la (típica) frase de “lo dejo todo y me monto un chiringuito”. Pues bien, conozco a alguien que lo hizo. Es, precisamente el número uno de nuestra lista de cuatro reinventados. Thomas, ex-jefe de mi mujer y dueño del Chiringuito en el que nos estábamos tomando algo en ese momento. Thomas tenía un buen puesto en una empresa multinacional de medios publicitarios y desde hace ya seis años es el dueño del Globo.

Allí estábamos los cuatro, tod@s cercanos (hacia arriba o hacia abajo) a los 45 años, con un cambio de profesión (y de vida) acontecido en los últimos seis años..

Esa reflexión me hizo pensar en la cantidad de gente que conozco que ha dado pasos similares. A saber:

Una directora creativa que ahora tiene una administración de lotería.
Una planificadora de medios que ahora tiene una marca de ropa.
Un director de arte que ahora es director de cine.
Un diseñador que ahora es psicoterapeuta.
Una psicóloga que se hizo diseñadora de ropa y que ahora vuelve a ser psicóloga.
Una dentista que ahora es masajista.
Un diseñador que ahora es jardinero.
Un director creativo que ahora reforma pisos.
Un director de marketing que ahora es escritor.
Una publicista que ahora dirige una inmobiliaria.
Un director de medios que ahora regenta una casa rural.
Un abogado que ahora tiene un estudio de grabación.
Un diseñador que ahora es co-propietario de una discoteca.

Estos son los que me han venido a la mente. Podría hacer un barrido completo, de la A a la Z, de mi lista de contactos e ir escribiendo aquí a todos aquellos que se han “reinventado” y la lista sería mucho más extensa.

¿Es un fenómeno nuevo?

Se suele decir que nuestros hijos trabajarán en profesiones que aún no existen, que muchos de los trabajos de ahora habrán desaparecido y que el cambio, a nivel laboral, será la norma. Pero si nos paramos a pensar, esto no es algo del futuro. No nos hemos dado cuenta, pero es que nosotros mismos ya lo llevamos haciendo desde hace años.

Y es que estamos más preparados para el cambio de lo que pensamos. Nuestra generación, los de la EGB, ha vivido el inicio de la era digital o el nacimiento de las redes sociales y ahora usamos esas herramientas, tanto en el trabajo como en nuestra vida personal, como si siempre hubiesen estado allí. Si me explican en el 98, cuando terminé la carrera de publicidad, que dejaría mi trabajo gestionando comunidades online por el de coach, hubiese mirado a mi interlocutor con cara de pasmo. Claro, que quizá yo me haya metido en el mundo digital algo más que mis coetáneos, pero no hemos de olvidar que herramientas muchísimo más extendidas entre todas las personas o profesiones no existían cuando éramos estudiantes. El e-mail es un ejemplo de ello (y quizá el más representativo).

Pero esta actitud apocalíptica ante el cambio ha estado siempre ahí: el cambio siempre “ha amenazado” nuestro estilo de vida, nuestra economía, nuestros puestos de trabajo… Tendemos al tremendismo, a priori siempre pensamos en lo peor, pero finalmente siempre logramos superar los cambios con éxito.

Creo que estamos preparados para todo lo que venga.

El mercado laboral

Hace ya tiempo (en unos sectores más que en otros, es cierto) que las personas no suelen estar más de 5 años en el mismo puesto de trabajo. Y una de las principales razones para ello son los ascensos: hace 30 años se ascendía en vertical, hoy, si quieres ascender, la vía más rápida (y directa) es saltar de una empresa a otra. Realmente este sí es un fenómeno nuevo, pero parece que no hemos tenido muchos problemas en adaptarnos a ello.

Otra de las razones por las que las personas no permanecen mucho tiempo en sus puestos de trabajo es la creación de nuevas competencias y la destrucción de viejas competencias. Pero esto tampoco parece que ha supuesto un problema, la diferencia en el futuro es que habrá más novedades en menos tiempo.

Y por último, la automatización y la “batalla” entre las máquinas y las personas. Es cierto que miles de tareas estarán realizadas por máquinas, pero también es cierto que aparecerán nuevos trabajos. La cantidad de trabajos que realizan hoy en día las máquinas es infinitamente mayor de la cantidad de trabajo que realizaban hace 50 años y, ciertamente, esos trabajos los realizaban antes las personas: cajeros automáticos, máquinas expendedoras de billetes de metro, telepeaje, metros sin conductor, porteros automáticos, etc. Pero también es cierto que hoy existen centenares de trabajos que antes no existían (cualquier tarea relacionada con Internet, por ejemplo). Si esto ha ocurrido en el pasado, ¿qué nos lleva a pensar, de forma tan pesimista y apocalíptica, que no va a volver a ocurrir en el futuro?

Educar en la normalidad del cambio

Que va a haber cambios constantes es algo evidente y que vamos a poder adaptarnos a ellos es algo de lo que estoy convencido. Otra cosa es que estemos mentalmente preparados para ello y que los suframos más o menos. Porque el cambio es estresante, sea cual sea el resultado final. Cada vez es más importante que eduquemos y preparemos a nuestros hijos en que el cambio va a ser una constante en su vida, si lo hacemos quizá para ellos sea más fácil. Pero a nuestra generación no nos han preparado mentalmente para el cambio. Es más, incluso, en según que entornos (también empresariales) el cambio es percibido como algo negativo.

¿Cómo podemos, entonces, superar los cambios sin traumas?

Coaching para el cambio

El Coaching puede ser nuestro gran aliado. De hecho, acompañar en los procesos de cambio es una de las razones por las que más personas contratan los servicios de Coaching. Muchas veces el cambio nos paraliza y el Coaching, al centrarse en un objetivo muy concreto y poner el acento en la acción, resulta ser una de las herramientas más eficaces para llevar a cabo y actuar de forma eficaz frente a los cambios, ya sea laborales o personales. Si un Coach nos acompaña en nuestro proceso de cambio, además, nos ayudará a “mirar las cosas desde fuera” y  trabajará potenciando la capacidad que todos tenemos dentro de nosotros de generar cambios.

¿Te interesa iniciar un proceso de Coaching?

Si quieres saber en que consiste un proceso de Coaching, puedes ir a este link o leer este artículo. Y si necesitas que te acompañe en un proceso de cambio o que te ayude a cumplir un objetivo, sea laboral o profesional, llámame sin compromiso o contacta conmigo y hablemos, seguro que te puedo ser de gran ayuda.