El día que recibí la certificación de ASESCO fue un gran día.

A las 9:30 de la mañana del viernes 16 de noviembre de 2018, el cartero llamó a mi puerta y ya nada volvería a ser lo mismo.

Debían ser las 9:47 cuando, en la tienda de marcos, recibí la primera llamada de un cliente. Todavía no había enmarcado mi certificación y ya había cerrado mi primera venta.

Mientras colgaba mi título recibí un Whatsapp: la C. Perkins University quería que impartiera unas sesiones de coaching grupal a los alumnos con problemas de álgebra. Mi agenda para el mes entrante empezaba estar bastante cargada de grandes proyectos.

A las 11:00 de la mañana del viernes 16 de noviembre tuve que desconectar el móvil para poder concentrarme en la búsqueda de un asistente. Necesitaba ayuda con todo lo que me venía encima. Qué grande fue encontrar a Pancho, compañero inseparable desde ese día. Pancho, estés donde estés, te dedico estas líneas.

 
Crónica de mi éxito

Siempre he sido una persona muy celosa de mi intimidad, por eso creo que lo que no acabé de llevar bien esos días fueron los periodistas. Reconozco que no le hago ascos a los restaurantes de 5 estrellas Michelin y, por qué negarlo, los fans me halagaban y me hacían sentir bien (siempre encontré unos minutos para sacarme fotos con quien me lo pidiese). Pero la obsesión de la prensa por mi persona y, peor aun, por mi familia, me sacaba de quicio.  

Aun así, reconozco que me sentía bien. Me sentía muy bien.

Era el amo de la ciudad.

Éramos intocables.

Recuerdo como si fuese ayer el día que subí al Audi y le dije a Pancho “Sácanos de aquí, hermano”

Pancho era el mejor en lo suyo. En menos de 10 minutos había despistado a toda la prensa y en 20 minutos el helicóptero de los federales estaba perdido, sobrevolando Vallcarca.

Éramos intocables.

Mi hijo Marc estaba a mi lado cuando hice parar a Pancho junto al Mervellé, a mis pies mi ciudad.

Salimos del coche.

La ciudad era nuestra.

El mundo era nuestro.

Mirando hacia el horizonte, agarré a mi hijo del hombro y le señalé la ciudad.

Amo, esto no es seguro, debemos volver al coche – Dijo Pancho

Yo no escuchaba. En el mundo en ese momento estábamos solos mi hijo Marc y yo.

Hijo mío. Algún día todo lo que ves… será tuyo.

Bueno, exactamente así no fueron las cosas.

No estoy ganando tanto dinero. No estoy ganando mucho dinero más bien

No me llamó tanta gente cuando me dieron el título.

Más bien poca gente.

Nadie me llamó.

Llamé yo a bastante gente.

Aunque no hablé con muchos.

Con pocos. Poquitos.

Nadie me cogió el teléfono aquel día.

(podíais haberme devuelto las llamadas por lo menos, tíos… en fin)

 
El trabajo duro empieza cuando acabas

En mi Training de comunicación para Coaches  (nótese que he escrito 473 palabras sin colar ninguna autopromoción -voy mejorando-), lo primero que les explico a mis alumnos es que, desgraciadamente, cuando consigan el tan preciado título (certificado) de Coach, no va a formarse automáticamente una cola de clientes en la puerta de su casa. Parece algo obvio, pero (a no ser que uno se haya dedicado al marketing o a la publicidad) vengo observando hace tiempo que muchos coaches recién titulados piensan que van a ponerse a trabajar inmediatamente después de obtener el título. Bueno, y algo de razón tienen, porque sí, van a tener que ponerse a trabajar (y mucho), pero ese trabajo no les va a traer ingresos a corto plazo.

 
Primero, mirar hacia dentro

Antes de gritar al mundo ¡aquí estoy yo! hemos de hacer un trabajo intenso de reflexión, porque allá fuera hay unos cuantos coaches (certificados y no certificados) que están gritándole al mundo que también están allí

Debemos decidir qué tipo de coach queremos ser y, sobre todo, cuál va a ser nuestro público. Todo lo que comuniquemos va a girar en torno a nuestro público.

Y, al igual que en un proceso de Coaching, tener muy claro cuál es nuestro objetivo (u objetivos) a medio y largo plazo es fundamental para ponernos manos a la obra con la promoción de nuestra persona. Y digo promoción de nuestra persona con toda la intención del mundo, ya que es un error enfocarnos y vender solamente nuestros servicios.

En el caso de los Coaches generar confianza es primordial. Y para generar confianza debemos mostrarnos a nosotros mismos de una forma lo más franca y auténtica posible. Y no, no es fácil hacerlo, ya que nos vamos a encontrar con una barrera, la primera de muchas, que es el miedo a la exposición pública. Un tema tan importante que ya le dediqué un post hace unos meses.

Tener claro qué queremos ser, cómo debemos mostrarnos quién y cómo es nuestro público y  qué debemos decirle es el primer paso. Un paso fundamental que nos va a suponer un gran trabajo y que no va a reportarnos ningún ingreso (a corto plazo).

 
Diferenciarse

Para diferenciarnos lo ideal es encontrar un nicho de mercado

– que tenga recorrido

– cuyo público tenga capacidad económica

– que nadie (o pocos) haya escogido

– en un tema que seamos expertos para poder usar y potenciar nuestros conocimientos y aptitudes adquiridas anteriormente, pero también para poder echar mano a nuestros contactos.

La agenda de nuestra “vida anterior” puede sernos muy útil. Hay que tener en cuenta que la mayoría de clientes siguen viniendo de nuestra red de contactos.

Después de decidir nuestro nicho, ya podemos plantear una estrategia y definir nuestros mensajes.

 
Ahora sí…

Ahora es cuando toca gritarle al mundo ¡aquí estoy yo!

Y aunque tengamos presupuesto para que otros se encarguen de nuestra promoción, en el caso de los Coaches recomiendo que nos involucremos mucho en la publicidad, ya que somos nosotros el propio producto.

Todo este trabajo, si está bien hecho, dará sus frutos a medio / largo plazo

 
Ahora, permitidme un poquito de publicidad…

Si eres coach y quieres profundizar en este tema, puedes apuntarte a la nueva edición de mi Training de Comunicación para Coaches que impartiré en abril. En este training presencial (en Barcelona) aprenderás a venderte sin miedo, te ayudaré a buscar tu hueco en el mercado y a encontrar tu público objetivo, y te enseñaré técnicas y herramientas off line y on-line para comunicarte con tus futuros clientes.

Para más información: click en este link.

(Como soy un triunfador ilustro el post con la foto de un tipo que ha subido a una montaña. Es una imagen más sutil y evocadora que la de la cama de un hotel cubierta de billetes de 50 euros)